miércoles, 10 de junio de 2015
Lectura "El cerebro adicto"
El cerebro adicto.
Las
adiciones siempre se habían visto y permitido como un problema social, no visto
como una enfermedad real, la adición está presente dentro de todos los ámbitos
de nuestra vida diaria y en algunos casos se le ha considerado hasta cierto
punto como normalidad, hoy éstas se definen como una enfermedad crónica
caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia a pesar de saber los daños que ocasiona.
"La
adicción es una enfermedad que progresa por etapas", puntualiza en
entrevista el doctor Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de
Políticas Científicas del NIDA. Baler explica que en la primera etapa las
personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia que brindan, pero este
consumo de drogas se convierte muy rápido en enfermedad en quienes las utilizan
en forma crónica. El cerebro empieza a adaptarse a la sustancia y aparecen los
primeros signos de dependencia. He aquí algunos signos que sugieren adicción:
consumir la droga de manera regular, imposibilidad de dejarla, gastar en droga
más de lo que se tiene, extralimitarse para obtener droga (incluso robar) y
sentir que se necesita la droga para funcionar cotidianamente.
Nuestro cerebro crea una necesidad compulsiva
a la sustancias, la dependencia a estas sustancias interfieren con la función
de los neurotransmisores del cerebro como la dopamina que estimula el placer de
tal manera que el cerebro se hace dependiente de esas sensaciones y por lo cual
necesita cada vez más estas sustancias para seguir reproduciendo la sensación
de placer que esta le da, La adicción se considera hoy una enfermedad del
cerebro porque las drogas modifican la química, la estructura y el
funcionamiento de ese órgano.
Algunos
factores que pueden influir en las adiciones
pueden ser biológicos y
ambientales, no existen personas sin riesgo absoluto de ser o no un adicto, de
esta manera si una persona tiene predisposición genética no necesariamente será
adicto esto dependerá de su entorno y su interacción con las sustancias,
asimismo existen personas que son más vulnerables o propensas a las adiciones,
personas con algunos desordenes psicológicos o emocionales.
Pero
para no llegar a necesitar tratamiento Rubén Baler propone la prevención
universal: "Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover
y enaltecer lo que sabemos que es positivo".
El
cerebro adicto es un cerebro disfuncional. Los cambios que exhibe incluyen la
alteración en la expresión de receptores en diversos sistemas de
neurotransmisión, que pueden ser producto de cambios epigenéticos producidos
por el consumo de la droga o son consecuencia de experiencias tempranas en la
vida que generan una patología psiquiátrica que se expresará de manera
comórbida con la adicción (patología dual). También pueden ser resultado de una
carga genética que vulnera al sujeto. Las drogas inducen cambios
neuroadaptativos en el sistema del placer, en el sistema del castigo y en los
sistemas que regulan al sistema del placer y de inhibición de la conducta. Los
cambios en los sistemas del placer y displacer sugieren un modelo dinámico e
integral para el entendimiento del cerebro adicto.
Por
lo cual se puede deducir que el cerebro del adicto es propenso a las recaídas,
después de un tratamiento, debido a que la necesidad de sustancias para
mantener el placer es muy fuerte, a su vez que entre más es el consumo y
prolongado mas es el deterioro neuronal y sus capacidades intelectuales,
funcionales y hasta motrices pueden verse afectadas, por lo cual la adicción a sustancias
es considerada como una enfermedad crónica de gran importancia en nuestros
tiempos.
Referencias
Ruiz
Loyola Benjamín, ¿Cómo ves? Las drogas, Col. ¿Cómo ves?, No. 3, UNAM, México,
2002
http://www.uv.mx/rm/num_anteriores/revmedica_vol_especial_2012/articulos/el_cerebro.pdf
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